La franja entre la vía y el Bann
El club se fundó en abril de 1901 con nueve hoyos, sobre terreno cedido por Sir Hervey Bruce, dueño de la finca de Downhill. El nombre no sale del pueblo: sale del Mussenden Temple, la rotonda que el Earl Bishop mandó levantar en 1785 al borde del acantilado, dos kilómetros al oeste. Quién trazó esos primeros nueve hoyos no quedó registrado en ninguna parte. Lo que sí está documentado es que Ben Sayers, profesional de North Berwick, llevó la vuelta a dieciocho en 1908, y que Harry Colt pasó por acá en la década siguiente —mientras trabajaba en Royal Portrush— y ajustó lo que Sayers había dejado.
La cancha vive en una franja estrecha y esa estrechez es lo que produce el golf. Del lado de tierra corre la vía del Belfast-Derry, que es fuera de límites y define el cuarto hoyo. Del otro lado están la desembocadura del Bann y el Atlántico. Los primeros seis hoyos juegan sobre terreno llano, con dog-legs cortos, y no anticipan nada. La cancha cambia en el 7: a partir de ahí se mete en los médanos, con greens elevados entre los montes de arena, y el 10 y el 11 juegan sobre el mejor terreno del predio. El 17 sube al único tee alto de la vuelta, con la costa de Donegal de fondo, y el 18 vuelve al clubhouse con un dog-leg de izquierda a derecha.
Cinco pares 5 y cuatro pares 3
El par 73 no es un redondeo: son cinco pares 5 y cuatro pares 3 en dieciocho hoyos, una estructura que casi ningún links de esta costa comparte. Desde las azules mide 6.780 yardas y desde las blancas 6.481, y la tarjeta dice dónde está la dificultad sin que haga falta jugarla: los índices 1, 2 y 3 caen en el 7, el 12 y el 8, los tres dentro de la tirada de médanos. El cierre es más corto de lo que sugiere el número total. El club completa la propiedad con el Bann Course, nueve hoyos de links sobre la ribera del río.
Castlerock es una de las cuatro sedes del Causeway Coast Amateur, que en 2024 llegó a su edición número 55 y sigue siendo uno de los torneos amateur más grandes de Europa: el circuito rota entre Ballycastle, Portrush, Ballyliffin y este campo, con un formato de varios días y campo abierto. Es la actividad competitiva más constante del club y la razón por la que la cancha se conoce más entre jugadores que entre agencias. Portstewart Strand queda a seis kilómetros y Royal Portrush a trece.