El links que Erris se construyó
Belmullet está en la punta del Mullet, la península que cierra el noroeste de Mayo, y hasta los años ochenta no había demasiadas razones para manejar hasta ahí. En 1984 un grupo de vecinos armó Túrasóireacht Iorrais —Turismo de Erris— con una idea concreta: construir un links de campeonato y darle a la zona algo que ofrecer. Al año siguiente compraron doscientas sesenta acres de tierra comunal sobre los bancos de arena del Carne. La obra llevó ocho años. Los primeros nueve hoyos abrieron en 1992, los segundos en 1993 y el clubhouse recién en 1995.
El terreno tiene dos caras bien distintas. Una mitad corre por un sistema de dunas altísimo, con fairways hundidos entre paredes de arena y tiros ciegos que se repiten hoyo tras hoyo. La otra baja al ras sobre Blacksod Bay, con ondulaciones cortas y el agua a la vista casi todo el tiempo. Los dieciocho hoyos están sobre arena y se juegan como se juega un links: la pelota corre, el pique importa tanto como el vuelo y el viento no tiene nada que lo detenga en varios miles de kilómetros.
“En definitiva, no habrá mejor links en el país, ni, lo dudo, en ninguna parte.”
Es lo que dijo Eddie Hackett cuando la cancha abrió, según el relato que dejó escrito Ally McIntosh, el arquitecto que hoy trabaja sobre esos mismos hoyos. La frase envejeció bien: treinta años después el pueblo que financió la obra recibe golfistas de medio mundo, y el club sumó una segunda vuelta de campeonato sobre el mismo terreno.
Dos vueltas que comparten nueve hoyos
En mayo de 2020 el club estrenó esa segunda vuelta, la Wild Atlantic Dunes, que toma el tramo de dunas de Hackett y lo combina con nueve hoyos nuevos. La Hackett Links siguió existiendo entera y es la única de las dos que juega las dos caras del terreno. Con el cambio, el club también dio vuelta los nueves de su propia tarjeta: lo que era la vuelta pasó a ser la ida, y hoy la ronda arranca directamente entre las dunas grandes.
Ese detalle tiene una consecuencia práctica para el que llega con reseñas leídas. Casi todas las descripciones hoyo por hoyo que circulan usan la numeración vieja y están corridas nueve lugares. El par 3 desde lo alto de la duna que muchos textos llaman 16 es hoy el 7; el hoyo del green en anfiteatro que aparece como 8 es el 17; y el par 4 con el green en C que figura como 17 es el 8, que además es el índice 1 de la tarjeta.
La cancha está en obra por etapas. Ally McIntosh viene rediseñando bunkers y complejos de tees —los greens quedaron deliberadamente fuera del alcance— y terminó el tramo de dunas en el invierno 2025/26, con los hoyos reabiertos en mayo de 2026. El nueve bajo está previsto para 2027/28. Es la primera intervención de fondo desde que Hackett dejó el trazado.